Tucumán recupera 1.500 plantas de café y prepara una marca de origen local

Una finca de Monteros recuperó un antiguo cafetal y proyecta lanzar su propia marca antes de fin de año. La iniciativa se suma a una actividad que ya reúne a unos 35 productores en la provincia.

La caña de azúcar, el limón y los arándanos ocupan un lugar central en la matriz agroindustrial tucumana. Sin embargo, en el pedemonte provincial comienza a desarrollarse una actividad que hasta hace pocos años parecía poco probable: la producción de café de especialidad con origen local.

Una experiencia en el departamento Monteros refleja el avance de este nuevo cultivo. La productora Emilia Olea Babich adquirió una finca en Las Yungas tucumanas con la intención de desarrollar un proyecto agrícola, pero durante los trabajos de recuperación del terreno encontró algo inesperado: un antiguo cafetal con aproximadamente 1.500 plantas en condiciones de ser cosechadas.

Lo que comenzó como un descubrimiento terminó convirtiéndose en una iniciativa productiva que ahora busca llegar al mercado con una marca propia de café tucumano.

De un cafetal olvidado a un producto con identidad provincial

Con el acompañamiento técnico del asesor Jorge Sánchez, la productora inició las tareas necesarias para recuperar las plantas y reactivar el cultivo.

La primera cosecha de esta nueva etapa se concretó en agosto de 2026, con resultados que permiten avanzar hacia el procesamiento y el desarrollo comercial del producto.

Según informó el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), en la finca se identificaron variedades como bourbon rojo y catuaí amarillo, ambas utilizadas en la elaboración de cafés de especialidad.

Hasta el momento, el emprendimiento lleva contabilizados alrededor de 500 kilos de cerezas de café, de los cuales se proyecta obtener aproximadamente 170 kilos de café luego de las etapas de despulpado y fermentación.

El objetivo de Olea Babich es presentar su marca durante noviembre y avanzar hacia la comercialización de un producto con identidad local.

La iniciativa también presenta una particularidad ambiental: las plantas crecen bajo la sombra de árboles nativos, integradas a la vegetación característica de Las Yungas.

El café tucumano comienza a tomar escala

El caso de Monteros no es una experiencia aislada.

De acuerdo con datos difundidos por el IDEP, Tucumán cuenta actualmente con aproximadamente 35 productores de café, distribuidos principalmente en el pedemonte de Lules, Famaillá, Monteros, Tafí Viejo y Yerba Buena.

Algunos establecimientos poseen entre 1.000 y 9.000 plantas, mientras que los viveros provinciales registran más de 70.000 ejemplares destinados a acompañar el crecimiento futuro de la actividad.

Estas cifras muestran una cadena productiva en formación, que todavía debe superar desafíos vinculados con la escala, el procesamiento, la calidad y la comercialización.

A diferencia de los cultivos tradicionales que sostienen buena parte de la economía tucumana, el café se encuentra en una etapa inicial. En este contexto, el conocimiento técnico y la consolidación de los primeros emprendimientos serán determinantes para evaluar sus posibilidades de crecimiento.

Del campo tucumano a las grandes marcas del café

El desarrollo provincial también despertó el interés de empresas con trayectoria en el mercado nacional.

Durante 2026, Tucumán avanzó en acuerdos de cooperación con Cabrales para promover asistencia técnica, capacitación y oportunidades de comercialización.

A estas iniciativas se sumó el acercamiento de Café Martínez, que comenzó a trabajar con productores locales en aspectos relacionados con el manejo de los cultivos, la cosecha, la poscosecha y la evaluación de calidad.

La participación de estas compañías representa un paso relevante para una actividad que necesita construir estándares productivos consistentes antes de avanzar hacia una comercialización de mayor escala.

El objetivo no es solamente producir granos, sino desarrollar un café de especialidad capaz de diferenciarse por su calidad y procedencia.

Una nueva alternativa para la matriz productiva tucumana

Tucumán cuenta con una extensa trayectoria agroindustrial y una estructura de productores, técnicos, empresas y organismos especializados que constituye una base para explorar nuevos cultivos.

En ese escenario, la caficultura aparece como una alternativa de diversificación, especialmente en zonas del pedemonte donde las condiciones ambientales permiten evaluar su desarrollo.

Sin embargo, transformar esta posibilidad en una actividad consolidada requerirá continuidad productiva, inversiones, capacidad de procesamiento y acceso a mercados.

El desafío será comprobar que las primeras experiencias pueden convertirse en proyectos sostenibles y competitivos, capaces de generar valor y ampliar la oferta agroindustrial de la provincia.

Una historia productiva que recién comienza

La recuperación de las 1.500 plantas de Monteros representa mucho más que el rescate de un antiguo cultivo. También muestra cómo la búsqueda de nuevas oportunidades puede comenzar con recursos que ya estaban presentes en el territorio, pero que todavía no habían sido aprovechados comercialmente.

Tucumán no dejará de ser una provincia azucarera y citrícola. Sin embargo, su matriz productiva podría incorporar, con el tiempo, nuevas actividades capaces de ampliar su perfil agroindustrial.

Si el proyecto logra consolidarse, el café tucumano podría pasar de ser una experiencia novedosa a convertirse en un producto con identidad propia.

Por ahora, el primer paso ya está dado: en Las Yungas, 1.500 plantas recuperadas comienzan a escribir una nueva historia productiva.