Alarma entre productores y exportadores de una de las principales industrias de la provincia

En los últimos meses, la fuerte suba de los costos productivos a raíz del aumento del tipo de cambio, la caída de la demanda interna y una exportación decreciente pintan un panorama complejo para la actividad.

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La producción de cítricos de nuestro país atraviesa un momento sensible. En los últimos meses, la fuerte suba de los costos productivos a raíz del aumento del tipo de cambio, la caída de la demanda interna y una exportación decreciente pintan un panorama complejo para la actividad.

Hoy un pequeño o mediano productor paga un agroquímico 40% más caro que a principio de año. Sin embargo, el precio por su mercadería se mantiene estable o incluso a la baja en algunos casos. “Los costos tienen un fuerte componente dolarizado y el mercado interno no acompañó esta suba del dólar, los márgenes de rentabilidad se han reducido”, dijo José Carbonell, titular de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus). El combustible, con su valor directamente atado a la moneda estadounidense, es el ejemplo más significativo de este encarecimiento en los costos, ya que es el que tracciona gran parte de la producción y comercialización.

Carbonell asegura que en los últimos meses han disminuido también las exportaciones (sobre todo de cítricos dulces, ya que el limón tiene una realidad particular) por la falta de inversión consecuencia de la menor rentabilidad del sector productivo. “Al no hacer inversiones no hay calidad ni cantidad para exportar”. Y agrega: “Una vez más los que producimos tenemos que trabajar para un Estado que no genera las condiciones necesarias para la inversión. Hoy en Argentina el crédito para producir directamente no existe”.

Por otro lado, el dirigente consideró que el acomodamiento del tipo de cambio fue una realidad inevitable para el gobierno nacional, pero se mantuvo en desacuerdo con la decisión de colocar retenciones a la exportación de la actividad primaria (una medida que se propuso como temporal) y de anular la devolución de los reintegros. “Cuando uno penaliza una exportación desestimula la actividad, nadie se va a meter en un negocio a pérdida. Es una suma muy importante que luego no se ve compensada”.

Hoy nuestro país ha perdido su lugar en los mercados del mundo en la exportación de naranjas y mandarinas. En este último producto el dato es demoledor: desde 2007 en adelante se bajó de 120 mil a 35 mil toneladas exportadas anualmente.

Dentro de la actividad citrícola, quizás quien ofrezca una realidad más optimista sea el limón, que tiene una fuerte pata en la exportación y se aseguró la apertura del mercado estadounidense luego de 17 años. Sin embargo, Carbonell se mostró cauto en este punto: “Luego de abrir un mercado hay que ingresar con mucho cuidado y con buena calidad. Creemos que la exportación seguirá creciendo en 2019”. La contracara de esto es la Unión Europea, quien ha buscado aumentar sus exigencias fitosanitarias y elevar sus aranceles para la importación de cítricos argentinos en los últimos meses.

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