Cierra una sucursal de Vea en Tucumán (y el comercio local prende las alarmas)

El cierre de una sucursal de Vea en Tucumán no es un hecho aislado ni meramente corporativo. Es una señal de alerta para el entramado comercial provincial: cuando una cadena con presencia nacional decide retirarse, deja una marca profunda sobre la actividad económica local, los puestos de trabajo y la dinámica urbana del comercio.

El episodio refleja lo que muchos comerciantes vienen percibiendo: el consumo se retrae, el acceso al crédito es limitado y los costos fijos —entre ellos alquileres, salarios y logística— presionan con fuerza sobre la rentabilidad. En este contexto, la competencia entre marcas se vuelve más dura y el mercado interno muestra su fragilidad frente a un escenario inflacionario y de menor poder adquisitivo.

Para Tucumán, y para provincias con estructuras similares, el desafío no pasa solo por gestionar los cierres o reubicar empleados, sino por generar una estrategia integral que impulse la reactivación del comercio local, con incentivos fiscales, financiamiento accesible y políticas que fortalezcan la diversidad comercial en los centros urbanos.

El cierre de esta sucursal debe ser leído como una oportunidad para repensar el modelo de desarrollo local. La pregunta es clara: ¿cómo proteger el comercio tucumano sin depender de las decisiones de grandes cadenas? La respuesta exige una acción coordinada entre el Estado provincial, los municipios y el sector privado, para evitar que estos episodios se multipliquen y terminan configurando un nuevo mapa económico, con menos actores y más desigualdad.

De Uruguay a la región: el plan de Prex para liderar las finanzas sin fronteras (ya tiene 1.3 millones de usuarios activos en Argentina)

(Por Julieta Romanazzi) En el tablero de las fintech locales, donde la pelea por el pago cotidiano y el descuento en el súper parece ser la norma, Prex decidió jugar un partido diferente. La compañía de origen uruguayo quiere seguir creciendo en Argentina apostando a un nicho que sus competidores miran de reojo: la interoperabilidad regional y el mundo bimonetario.