Alerta en Tucumán: las tormentas llegan con la producción azucarera condicionada por las lluvias

El aviso amarillo rige para el miércoles 4 de noviembre y alcanza a gran parte de la provincia. Se esperan lluvias intensas y posible granizo, un contexto de dificultades para la zafra por la saturación de los suelos.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla por tormentas para el miércoles 4 de noviembre en gran parte de Tucumán. El pronóstico contempla precipitaciones intensas en períodos cortos, ráfagas, actividad eléctrica y ocasional caída de granizo, con acumulados de entre 20 y 40 milímetros, que podrían superarse en sectores puntuales.

El aviso, difundido este martes por el Gobierno provincial, alcanza a Burruyacú, Capital, Cruz Alta, Famaillá, Graneros, La Cocha, Leales, Simoca, Trancas y Yerba Buena. También comprende las zonas bajas de Chicligasta, Juan Bautista Alberdi, Lules, Monteros, Río Chico y Tafí Viejo.

Las precipitaciones previstas llegan en un contexto de dificultades para la actividad azucarera, que ya había registrado complicaciones durante octubre debido al exceso de agua. En los demás sectores productivos, las consecuencias dependerán de la intensidad y la distribución de las tormentas. Hasta el momento, las fuentes consultadas no informan daños productivos atribuibles al fenómeno anunciado para el miércoles.

Azúcar: el exceso de agua ya dificulta la cosecha

La zafra es uno de los sectores donde el impacto de las lluvias anteriores está documentado. Un informe provincial del 22 de octubre señaló que la saturación de los suelos impedía desarrollar normalmente las tareas de cosecha en distintos puntos de la provincia y generaba diferencias en el avance incluso entre lotes cercanos.

En ese relevamiento, la campaña tucumana registraba un 79% de avance respecto de la estimación de caña disponible elaborada por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres. En ese momento, 13 ingenios se encontraban en actividad y uno permanecía detenido debido a las lluvias. Estos datos corresponden al 22 de octubre y no representan un balance actualizado de noviembre.

El mismo reporte indicó que el sector industrial contemplaba extender la molienda durante noviembre y diciembre, siempre que las condiciones climáticas permitieran continuar con la cosecha.

La dificultad comienza en el campo: cuando los suelos no ofrecen condiciones adecuadas para el ingreso de maquinaria, se demora la extracción y el traslado de la caña. Esto puede reducir el abastecimiento de materia prima a las fábricas y alterar su ritmo de operación.

Durante octubre, el gerente general del IPAAT, Jorge Etchandy, había explicado que los ingenios reorganizaban las tareas de cosecha y buscaban materia prima en otros sectores para sostener la molienda. La continuidad de los trabajos quedaba sujeta a la evolución de las condiciones meteorológicas.

Horticultura: riesgos para los cultivos y la calidad comercial

En la producción hortícola, el impacto del exceso de agua depende de factores como el drenaje, el relieve y el estado de desarrollo de los cultivos. Los anegamientos pueden afectar las raíces, mientras que las precipitaciones intensas pueden provocar daños físicos en hortalizas de hoja y favorecer pérdidas de calidad comercial.

Especialistas del INTA señalan que cultivos como el tomate, el pimiento y el zapallo presentan sensibilidad al exceso de agua. También advierten que el tránsito de maquinaria sobre suelos saturados puede generar compactación y afectar las condiciones productivas.

Se trata de efectos técnicos generales que permiten identificar los riesgos a los que está expuesto el sector, pero no de un relevamiento de pérdidas en establecimientos tucumanos por esta alerta. La evaluación del impacto local deberá realizarse después de las precipitaciones y de acuerdo con las condiciones particulares de cada explotación.

Transporte, distribución y construcción, entre las actividades expuestas

Las lluvias intensas también pueden afectar la circulación necesaria para trasladar materias primas, insumos y productos terminados. Los posibles anegamientos o las dificultades en los accesos rurales pueden generar demoras en las cargas, las entregas y el traslado del personal.

En el sector de la construcción, las tormentas pueden obligar a interrumpir trabajos al aire libre, especialmente ante la presencia de actividad eléctrica y ráfagas de viento. El impacto sobre cada obra dependerá de las tareas en ejecución y de las condiciones del lugar.

Al cierre de esta nota, la información consultada no registraba suspensiones de obras, cierres de rutas ni interrupciones en la distribución vinculadas específicamente con el aviso meteorológico del 4 de noviembre.

Comercio y alimentos: atención ante posibles interrupciones eléctricas

Para los comercios, establecimientos gastronómicos y otras actividades que dependen de sistemas de refrigeración, una eventual interrupción del suministro eléctrico puede afectar tanto el funcionamiento como la conservación de la mercadería.

Tucumán cuenta con antecedentes recientes. Tras las tormentas del 28 de septiembre, Defensa Civil informó sobre cables cortados, transformadores afectados, interrupciones del servicio eléctrico y anegamientos en distintos puntos de la provincia. Ese relevamiento corresponde al episodio de septiembre y no describe la situación actual.

En el turismo y la organización de eventos, las actividades al aire libre también podrían requerir modificaciones de horarios o reprogramaciones si se concretan las condiciones previstas. Sin embargo, no se encontraron cancelaciones confirmadas para esta jornada en las fuentes consultadas.

Alerta amarilla: qué implica y cuáles son las recomendaciones

El nivel amarillo indica la posibilidad de fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de las actividades cotidianas. Ante este escenario, las autoridades recomiendan mantenerse informados, evitar desplazamientos innecesarios durante las tormentas y seguir las actualizaciones oficiales.

Por el momento, el impacto productivo documentado se concentra en las dificultades que las lluvias anteriores provocaron en la zafra azucarera. El alcance del nuevo episodio sobre el campo, el transporte, el comercio y los servicios podrá determinarse a partir de los registros de precipitaciones y los relevamientos que se realicen una vez finalizadas las tormentas.