La situación financiera de los hogares tucumanos vuelve a encender señales de alerta. Según un informe elaborado por la consultora Analytica, el 32,4% de la población de la provincia mantiene algún tipo de deuda personal, un indicador que refleja las dificultades de una parte importante de las familias para sostener sus compromisos económicos en un contexto de ingresos ajustados y menor dinamismo del consumo.
Los datos, analizados por la consultora, muestran que actualmente 404 de cada 1.000 tucumanos tienen deudas personales. Además, el monto promedio asciende a $656.000 por deudor.
La realidad provincial se inserta en una tendencia más amplia que atraviesa al Norte argentino. El informe señala que las provincias de esta región concentran los mayores niveles de incumplimiento financiero del país, aun cuando presentan una menor participación del crédito formal en comparación con otras jurisdicciones.
Según el estudio, "las provincias del norte concentran los niveles más elevados de incumplimiento, aun cuando suelen presentar una menor incidencia del crédito formal".
Una problemática vinculada a los ingresos
El relevamiento indica que la morosidad no necesariamente está asociada al volumen de deuda asumida por las personas. De hecho, existen regiones donde los montos financiados son más elevados, pero los niveles de incumplimiento resultan considerablemente menores.
El contraste es evidente al observar los datos de la Ciudad de Buenos Aires, donde apenas el 16,1% de los deudores registra atrasos superiores a 90 días. En varias provincias del interior, en cambio, esos porcentajes prácticamente se duplican.
El ranking de morosidad está encabezado por San Juan, con el 36%; La Rioja, con el 35,3%; y Catamarca, con el 34,8%.
Al mismo tiempo, provincias patagónicas como Tierra del Fuego, Neuquén y Santa Cruz presentan algunos de los montos de deuda más altos del país, pero mantienen bajos niveles de mora.
“El problema está más asociado a la capacidad de pago de los hogares y a las condiciones del mercado laboral que al volumen de deuda tomado por cada deudor”, explica el estudio.
Informalidad y dificultades para sostener el consumo
La investigación vincula los mayores niveles de mora con factores estructurales de las economías regionales, especialmente la informalidad laboral y los menores ingresos promedio.
En ese sentido, la consultora sostiene que "la distribución territorial de la mora constituye una expresión financiera de desigualdades económicas preexistentes".
El informe también advierte sobre una creciente segmentación del acceso al financiamiento. Mientras sectores vinculados a actividades exportadoras como energía, minería y agro continúan obteniendo crédito con mayor facilidad, las familias y las empresas orientadas al mercado interno enfrentan mayores restricciones.
Esta situación impacta especialmente en actividades dependientes del consumo, como el comercio, la construcción y la industria, sectores que continúan mostrando dificultades para recuperar niveles de actividad y sostener sus compromisos financieros.