Tucumán necesita menos ruido político y más gestión para impulsar el crecimiento

De cara a 2027, Tucumán necesita construir acuerdos que garanticen previsibilidad, impulsen la inversión privada y sostengan el empleo, promoviendo el desarrollo productivo más allá de las disputas electorales.

Cerrar 2026 y entrar en un año electoral exige algo más que administrar urgencias. Tucumán necesita acuerdos que permitan competir políticamente sin paralizar las decisiones que sostienen la inversión, el empleo y la actividad económica. El crecimiento sostenible también depende de cómo se procesan las diferencias.

Hay una pregunta que considero necesaria para este cierre de año: ¿qué condiciones vamos a construir hoy para que Tucumán pueda crecer en 2027, más allá de quién gane una elección?

La pregunta merece un lugar en cada reunión empresaria, en cada mesa de gobierno y en cada espacio político que aspire a conducir la provincia. Porque, mientras se organizan candidaturas y se calculan escenarios electorales, hay empresas que necesitan vender, trabajadores que buscan sostener sus ingresos y emprendedores que necesitan saber si podrán dar el próximo paso.

Desde mi mirada, vinculada al marketing, la comunicación y el desarrollo comercial, hay algo que resulta evidente: ninguna estrategia de crecimiento puede sostenerse demasiado tiempo en un contexto de incertidumbre. Es posible generar consultas, atraer clientes y abrir mercados, pero convertir esas oportunidades en actividad económica requiere condiciones que una empresa, por sí sola, no puede resolver.

Por eso, considero que el desafío de estos meses es concreto: cerrar 2026 con menos asuntos pendientes y comenzar 2027 con acuerdos capaces de sostenerse más allá de la campaña electoral.

Previsibilidad: el primer acuerdo para crecer

Reducir la conflictividad exige escuchar los problemas, reconocer los intereses y construir mecanismos para resolver las diferencias antes de que se transformen en rupturas. El desacuerdo forma parte de una democracia. La incapacidad de procesarlo, en cambio, termina generando costos que se distribuyen entre todos.

Una discusión política que demora una decisión de gestión puede afectar a un proveedor. Un compromiso de pago incumplido puede complicar el pago de salarios. Un conflicto que se deja escalar puede deteriorar una relación laboral o frenar una inversión. La economía también se construye a partir de esos vínculos, y la confianza se fortalece cumpliendo los compromisos asumidos.

El primer acuerdo debería centrarse en la previsibilidad.

Invertir requiere poder calcular. Contratar exige proyectar. Sostener una actividad económica implica conocer las condiciones en las que se va a trabajar.

Tucumán necesita llegar a diciembre con claridad sobre las decisiones provinciales y municipales que afectan a la producción: criterios tributarios, trámites, habilitaciones, compromisos de pago y prioridades de infraestructura. Cuando una condición deba modificarse, corresponde explicarla, anticiparla y permitir que los sectores afectados puedan adaptarse.

Anticipar los conflictos para encontrar soluciones

El segundo acuerdo debería enfocarse en la prevención de conflictos.

Una alternativa sería crear una mesa de trabajo integrada por el Gobierno provincial, los municipios, las cámaras empresarias, los sindicatos y las universidades, con una agenda acotada y resultados públicos. Su utilidad dependería de una condición fundamental: que cada problema identificado tenga responsables, plazos definidos y mecanismos de seguimiento.

Existen situaciones que pueden abordarse antes de que escalen: dificultades de pago, necesidades de capacitación, obstáculos administrativos o problemas de infraestructura que afectan a varias empresas. Detectarlas a tiempo permite ampliar las alternativas de solución y evitar que las diferencias se conviertan en conflictos de mayor alcance.

Fortalecer la actividad privada y el empleo

El tercer acuerdo debería concentrarse en sostener y ampliar la actividad privada.

Celebrar una nueva inversión tiene sentido. También lo tiene acompañar a quienes llevan años produciendo, contratando y cumpliendo con sus obligaciones en Tucumán.

Antes de terminar 2026, sería valioso identificar qué obstáculos concretos pueden removerse para que una pyme venda más, formalice empleo, incorpore tecnología o encuentre nuevos clientes. Simplificar un trámite, mejorar una conexión logística o facilitar el acceso a herramientas de financiamiento puede generar un impacto que exceda a una sola empresa.

El objetivo debería ser construir condiciones para que las empresas puedan desarrollarse, ampliar sus operaciones y generar oportunidades de trabajo sostenibles.

Vincular las inversiones con el desarrollo local

El cuarto acuerdo debería vincular las oportunidades económicas con el desarrollo local.

Tucumán necesita preguntarse cómo lograr que cada proyecto relevante fortalezca sus vínculos con proveedores, profesionales y trabajadores de la provincia.

Para conseguirlo, es necesario desarrollar capacidades, conectar a las grandes empresas con las pymes y articular la formación con las necesidades reales de contratación. También resulta importante acompañar a más firmas para que alcancen estándares de calidad que les permitan competir por nuevos negocios.

De esta manera, las inversiones pueden generar beneficios que trasciendan a los proyectos individuales y contribuyan a fortalecer el entramado productivo provincial.

Garantizar la continuidad de la gestión durante la campaña

El quinto acuerdo debería proteger la continuidad de la gestión durante el proceso electoral.

En 2027 habrá competencia, diferencias y debate. Lo que necesitamos acordar antes es qué proyectos, servicios y compromisos deben continuar con independencia de esa disputa.

Las obras prioritarias necesitan criterios públicos. Los programas que demuestren su utilidad requieren evaluación y continuidad. Las decisiones administrativas deben respetar los plazos establecidos.

A su vez, cada candidato debería poder explicar qué propone, cuánto cuesta, cómo financiaría sus iniciativas y qué resultados espera alcanzar. La discusión electoral puede ser una oportunidad para comparar propuestas concretas y evaluar su viabilidad, en lugar de quedar limitada a las disputas políticas.

De la supervivencia al desarrollo

Llegar a 2027 con menos conflictos requiere trabajo desde ahora. Exige que la política, las empresas y las instituciones identifiquen asuntos concretos en los que puedan comprometerse y cumplir.

La elección definirá quiénes van a gobernar. Los acuerdos que construyamos desde hoy contribuirán a definir en qué condiciones vamos a trabajar, invertir y vivir.

Porque la diferencia entre vivir y sobrevivir también depende de la capacidad de construir previsibilidad, sostener la actividad económica y transformar los compromisos en resultados.