La citricultura se consolida como una de las actividades agroindustriales de mayor peso económico en el Noroeste Argentino (NOA), con Tucumán como eje central del sistema productivo, al concentrar el 67,14% de la producción citrícola nacional, de acuerdo con datos sectoriales.
El cultivo de cítricos en la región-que incluye a Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca- representa un aporte clave a la generación de empleo, valor agregado y exportaciones, y constituye uno de los principales complejos agroindustriales del NOA, tanto por su impacto económico como social (INTA, 2021).
Dentro de este entramado productivo, Tucumán se posiciona como el principal polo limonero de Argentina y uno de los más relevantes a nivel mundial, al concentrar la mayor parte de las plantaciones de limón del país, una especialización que sostiene una cadena de valor integrada y orientada al mercado externo (FAO, 2020).
Esta estructura productiva impulsa actividades que van desde la producción primaria hasta la industrialización y exportación de fruta fresca, jugos concentrados, aceites esenciales y subproductos industriales, fortaleciendo el perfil exportador de la provincia y su capacidad de generación de divisas (SENASA, 2022).
En el resto del NOA, la citricultura presenta un esquema más diversificado. En Salta y Jujuy, las plantaciones de naranjas, mandarinas y pomelos abastecen tanto al mercado interno como a destinos internacionales, mientras que Catamarca, con una superficie citrícola menor, cumple un rol complementario que contribuye a la dinámica económica regional del sector (INTA, 2021; SENASA, 2022).
Con el objetivo de cuantificar y actualizar la superficie citrícola, se llevó adelante un relevamiento mediante herramientas de teledetección y Sistemas de Información Geográfica (SIG), una metodología que permite mejorar la precisión de los datos productivos y fortalecer la planificación estratégica (Chauhan & Thenkabail, 2018).
Este insumo busca consolidarse como un recurso estratégico para la gestión y la toma de decisiones en los ámbitos público, privado y académico. Su desarrollo se enmarca en el Programa Nacional de Fruticultura, a través del proyecto “Fortalecimiento y modernización de la cadena citrícola nacional con enfoque en la sustentabilidad y competitividad en un marco de cambio climático” (código: 2023-PE-L01-I051), orientado a impulsar innovaciones tecnológicas que mejoren la resiliencia y competitividad del sector (INTA, 2023).