La actividad hotelera y gastronómica del Norte Argentino enfrenta uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La caída del consumo, la baja rentabilidad y el avance de la informalidad están afectando a empresas que generan empleo y sostienen buena parte de la economía turística regional.
A pocas semanas del inicio de las vacaciones de invierno, referentes empresariales del sector advierten que la recuperación aún no llega y que la competitividad continúa deteriorándose por factores estructurales que impactan sobre toda la cadena de valor del turismo.
La situación que atraviesa Jujuy refleja una problemática que se replica en gran parte del NOA. Cristian Boglione, presidente de la Cámara de Hoteles, Restaurantes y Afines de esa provincia, aseguró que las empresas formales enfrentan crecientes dificultades para mantenerse operativas en el actual contexto económico."Es una situación delicada por la pequeña recesión que hay y por la falta de competitividad que tenemos", afirmó.
Uno de los principales reclamos del sector está vinculado con la elevada presión tributaria que afrontan hoteles y restaurantes. Según explican los empresarios, mientras en otros destinos turísticos del mundo la carga fiscal ronda el 20%, en Argentina la suma de impuestos nacionales, provinciales y municipales puede representar entre el 40% y el 55% de los costos.
A este escenario se suma el crecimiento de actividades que operan fuera de los marcos regulatorios.
En hotelería, los establecimientos formales denuncian la proliferación de alojamientos temporarios no registrados que compiten sin afrontar las mismas obligaciones fiscales y normativas. "Es muy difícil competir cuando a un hotel formal se le exige cumplir con todos los requisitos y pagar impuestos, mientras otros establecimientos no tienen ningún tipo de control", remarcó Boglione.
En gastronomía, la preocupación pasa por el crecimiento de formatos de bajo costo operativo que funcionan sin habilitaciones o controles equivalentes a los exigidos para los comercios registrados.
Si bien tras la pandemia se observó una expansión de emprendimientos gastronómicos, empresarios del sector sostienen que actualmente el cierre de negocios supera a las nuevas aperturas, generando preocupación por la pérdida de inversión privada y puestos de trabajo.
Una estrategia regional para atraer turistas
Frente a este contexto, los referentes turísticos del Norte plantean la necesidad de fortalecer una estrategia conjunta para posicionar al NOA como un destino integrado y competitivo.
La propuesta apunta a dejar de promocionar provincias de manera aislada y consolidar una oferta regional que permita captar tanto al turismo nacional como internacional.
Boglione destacó que ya existen conversaciones con empresarios de distintas provincias para avanzar en acciones coordinadas. "La lógica es vender la región completa. El turista extranjero no viene solamente a una provincia, sino que recorre el NOA", explicó.
En ese esquema, Tucumán busca consolidar su rol como puerta de entrada al Norte argentino, aprovechando su conectividad, infraestructura y ubicación estratégica para potenciar los circuitos regionales.
Los empresarios coinciden en que uno de los desafíos centrales pasa por ampliar las conexiones aéreas internacionales y fortalecer la articulación público-privada para mejorar la competitividad de los destinos.
Vacaciones de invierno con expectativas moderadas
A pesar de la proximidad del receso invernal, las expectativas del sector son cautelosas.
Las reservas en los principales destinos turísticos del Norte oscilan actualmente entre el 40% y el 50%, mientras que en las capitales provinciales la ocupación proyectada ronda el 40%.
Además, el comportamiento del turista cambió significativamente en los últimos años. "Las personas ya no planifican sus viajes con varios meses de anticipación. Muchas veces llegan sin reserva y se alojan donde encuentran lugar", detalló Boglione.
Mientras esperan una mejora en la actividad, empresarios hoteleros y gastronómicos continúan sosteniendo plantillas laborales y reclaman medidas que permitan reducir la burocracia, incentivar la inversión y avanzar en la formalización de los alojamientos temporarios.
"La idea no es eliminar la actividad informal, sino incorporarla a la formalidad. Eso beneficiaría al Estado, a los empresarios y también a los turistas", concluyeron desde la Cámara.