La industria panadera tucumana atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. El aumento sostenido en los costos de producción, sumado a la caída del consumo y el impacto de las tarifas, comenzó a reflejarse en el cierre de negocios en distintos puntos de la provincia.
Pablo Albertus, presidente del Centro Industriales Panaderos de Tucumán, aseguró que en lo que va del año ya cerraron “casi 46 panaderías” por motivos económicos, principalmente por la baja rentabilidad y el incremento de los servicios.
En una entrevista concedida a LV12, el referente del sector explicó que la situación se agravó en los últimos meses debido a fuertes aumentos en materias primas esenciales para la actividad. “Esto se empezó a acelerar en los últimos tres meses donde tuvimos subas en la margarina o grasa, por ejemplo, que antes la caja salía $58.000 y hoy está a $100.000”, sostuvo.
Albertus advirtió que este escenario impacta directamente en el precio final de los productos panificados. “Por eso cuando vayan a comprar tortillas o facturas, no tiene que sorprender que valga $400 o $500 una tortilla y $1.000 una factura”, señaló.
El dirigente también puso el foco en el peso de los costos operativos, especialmente en las tarifas eléctricas. “Los servicios son prácticamente impagables y gran parte de nuestra industria hace pagos parciales para que no les corten la luz”, afirmó.
Actualmente, el kilo de pan en Tucumán se ubica entre los $2.700 y $3.000, aunque desde el sector no descartan nuevos ajustes en los próximos días, especialmente en productos derivados.
“El consumo no se reactiva y en la economía de la casa se hace un esfuerzo grande para comprar un kilo de pan. Estamos hablando de un alimento básico y necesario para la familia”, concluyó Albertus.