La inflación se mantiene alta y dejó de bajar con fuerza. Cada vez más sectores ajustan márgenes, frenan producción o enfrentan dificultades.
A esto se suma un contexto internacional más complejo, que encarece costos y presiona sobre los precios internos.
Según el economista Luis Secco, el principal problema es la brecha entre el discurso oficial y la percepción social. Cuando esa distancia crece, se debilitan las expectativas.
El riesgo no es un colapso inmediato, sino uno más conocido en Argentina: acumular tensiones y corregir tarde, cuando el costo es mayor.