La crisis de SanCor sumó un nuevo capítulo la semana pasada, luego de que se conociera que seis grupos empresarios, nacionales y extranjeros, avanzan en la carrera por quedarse con los activos de la histórica cooperativa láctea, que ingresó en un proceso de quiebra tras años de deterioro financiero y productivo.
La Justicia santafesina habilitó formalmente el proceso de venta de las unidades productivas de la compañía, bajo una condición central: quien compre deberá adquirir la totalidad de la empresa. La definición se conoció después de la primera reunión oficial realizada en la sede central de Sunchales entre los responsables judiciales y los potenciales oferentes.
El encuentro estuvo supervisado por el juez Marcelo Gelcich, titular del juzgado interviniente, acompañado por la sindicatura a cargo del doctor Pacheco Huber y por la coadministradora, la doctora Lucila Prono. Allí expusieron el estado actual de la firma y los lineamientos para una futura operación que contemple tanto el pago a acreedores como la continuidad laboral.
Según trascendió a partir de información aportada por el gremio Atilra, entre los interesados figuran importantes jugadores del sector lácteo como Savencia —propietaria de Milkaut—, Adecoagro —fabricante de Las Tres Niñas—, además de Punta del Agua, Elcor, reconocida por la marca La Tonadita, y La Tarantela.
Sin embargo, uno de los nombres que más llamó la atención en el mercado fue el de Gustavo Scaglione, empresario de medios y propietario de señales de Telefe en distintas provincias, entre ellas Tucumán, Rosario, Salta y Bahía Blanca, además de participar en el Grupo América. Aunque no participó presencialmente de la reunión en Sunchales, trascendió que evalúa presentar una oferta integral junto a inversores extranjeros.
La delicada situación económica de SanCor se profundizó a mediados de abril, cuando la propia cooperativa solicitó la quiebra tras no lograr revertir la insolvencia dentro del concurso preventivo iniciado en febrero de 2025. El magistrado interviniente calificó el escenario como una “quiebra indirecta por frustración anticipada”, al considerar que la empresa ya no mostraba viabilidad económica en el mediano plazo.
Los números del expediente reflejan la magnitud de la crisis. La firma acumula una deuda postconcursal impositiva y previsional superior a los $6.349 millones. A eso se suman más de $12.788 millones correspondientes a salarios adeudados entre mayo de 2025 y enero de 2026, además de otros $3.380 millones vinculados a obligaciones con obras sociales, ART y sindicatos.
Pese al proceso judicial, la Justicia autorizó la continuidad operativa de la compañía para preservar las fuentes de trabajo. Actualmente, SanCor mantiene 914 empleados en relación de dependencia y continúa funcionando bajo la figura de “continuidad de explotación”.
No obstante, el panorama industrial sigue siendo complejo. Las seis plantas que continúan activas trabajan muy por debajo de su capacidad instalada. La planta de Sunchales, históricamente la más importante, es hoy una de las más afectadas por la caída de contratos y la baja actividad. En tanto, la unidad de San Guillermo permanece paralizada desde diciembre de 2025.
El deterioro de SanCor se aceleró en los últimos años. La cooperativa llegó a procesar más de 3 millones de litros de leche diarios durante su etapa de mayor crecimiento, pero en el último año apenas alcanzó unos 500.000 litros por día. De las 14 plantas industriales que llegó a operar en el país, hoy conserva solamente seis.
Con este escenario, el futuro de una de las marcas históricas de la industria alimenticia argentina quedó atado a una definición empresarial y judicial que podría marcar el cierre definitivo de una etapa para el sector lácteo nacional.
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