La clave de la familia Fortino está en ser cautos y mantenerse a la vanguardia para cuando pase la crisis

Una de las concesionarias más reconocidas de la provincia apuesta a mantener la estructura empresarial, la base de empleados y “estar en primera fila para picar en punta cuando la situación económica cambie".

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Si vivís en Tucumán, no hay posibilidades que no sepas donde queda Fortunato Fortino. Hace más de medio siglo, el salón de exposiciones, colmado de autos, ilumina la esquina de Casal, un lugar donde confluye el tráfico citadino indistintamente cual sea el punto cardinal al que te dirijas. Allí Adelina y Humberto forjan los destinos económicos de unas de las Pymes familiares más exitosas de la provincia y del país.

La tradición Fortino arrancó en el año 1956, cuando Fortunato y su hermano fundaron un concesionario de autos, tres años después esa empresa llegaría a su fin dando nacimiento a la actual Fortunato Fortino y Cia SRL. Al día de hoy, la firma sigue siendo pionera en el rubro, y en el horizonte solo persiste este mismo objetivo.  

“Uno siempre es optimista, nosotros hemos vivido varias crisis como pasa en este país y siempre hemos apostado a mantener el plantel y la estructura. Siempre somos optimistas de que esto tiene que cambiar, y cuando cambie queremos estar en primera fila” aseguró Humberto Fortino.

En dialogo con IN Tucumán, Humberto se refirió a la crisis a la que ingresó en el último tramo del año pasado, y como ello se afectó al sector: “2018  fue un año lleno de perspectivas como se venían años anteriores en el sentido de que el crecimiento en la industria del automotor era constante y suponíamos que se iba a cerrar un año record. En ese año hubo una proyección muy optimista pero lamentablemente sabemos la situación que atravesó el país. A partir del último trimestre de ese año empezó de a poco la baja sustancial y se cerró prácticamente con casi un 60% de lo que se suponía que iba a cerrar el mercado”.

En el año 2.000 tras la muerte de uno de los fundadores de la empresa, Humberto y Adelina, los hijos del matrimonio, recibieron la cesión de la parte de la compañía y desde entonces dirigen uno de los concesionarios más exitosos del país.

Es justamente Adelina quien se encarga de destacar los valores y la tradición de la familia en la empresa. “Somos una empresa familiar en donde siempre guardamos y tratamos de no hacer más cosas de lo que uno puede. Habíamos programado un proyecto de ampliación en la planta alta donde hemos hecho un 10% de ese proyecto y dijimos hay que parar porque las cosas no están dando. Queremos cambiar un poco la cara de esto y no nos hemos quedado, tratamos de seguir con esa parte, pero con cautela, tratando de no embargar a futuro a la empresa” aseguró.

El staff familiar no forma para de la sociedad, pero está metido de lleno en la empresa Natalia y Humberto Fortino (hijo) son gerentes de posventa y comercial respectivamente. Solange Gundlach trabaja en administración, mientras que su hermana Érika de a poco está entrando en el quehacer empresarial, aunque su profesión, es abogada, no le permite volcarse de lleno al negocio familiar.

El objetivo de la familia Fortino es claro para lo que resta del 2019. Ser cautos para perdurar en el mercado, mantener la base empresarial y apostar al crecimiento de la firma para mantenerse a la vanguardia en el sector.

“Nuestro objetivo es mantenernos en el mercado para mantener la media país. Somos muy conservadores, tratamos de ponernos en sintonía con todo lo demás pero hay que mantener todas las estructuras que nosotros tenemos. Siempre como vendedor uno tiene mucha más ambición y creo que hoy mantenerse o estar dentro del segmento es un logro porque está difícil.  Hay que esperar, ser cautos y mantenernos a la expectativa y estar primera fila para que cuando esto cambie poder arrancar con cierta ventaja” sentenció Adelina

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