Las persianas bajas en el microcentro tucumano abren un debate económico sobre costos operativos, rentabilidad y transformación de los canales de venta. Desde las cámaras empresariales aseguran que el fenómeno no responde a un cierre masivo del comercio, sino a un proceso de reconversión impulsado por la caída del consumo, la presión impositiva y la digitalización de los negocios.
Aunque datos de CAME reflejaron una baja del 5,2% en ventas minoristas durante diciembre, referentes locales plantean que el impacto debe leerse en clave de reorganización empresarial más que de desaparición de actividad. Gregorio Werchow, secretario general de la Federación Económica de Tucumán (FET), aportó indicadores que dimensionan el movimiento del sector: entre el 4% y el 5% de locales cierran mensualmente, pero el 70% de esos casos no registra baja formal de CUIT.
Según explicó, esto evidencia una relocalización operativa hacia estructuras de menor costo o formatos alternativos como showrooms. “Lo que se está cambiando es el formato de comercialización”, sostuvo Werchow.
Reconversión comercial y cambio de formatos
El desplazamiento hacia canales digitales y modelos híbridos se consolida como estrategia de adaptación ante la caída del comercio presencial. Fernando Guzmán, secretario general de la Federación Inmobiliaria, describió el proceso: “Existe rotación; los comercios se desocupan para mudarse a otras zonas. La tecnología hace accesible comprar por internet, y los showrooms en departamentos reemplazan locales de calle”.
El monitoreo de la FET sobre el denominado “microcentro extendido” —que abarca 124 cuadras entre Santiago y General Paz, y de La Rioja a Monteagudo— da cuenta de la escala económica del fenómeno. “Son 124 cuadras, en ese perímetro hay 2.480 locales, y 10 galerías dentro del área, en donde también hay más de 300 locales”, detalló Werchow.
Estructura de costos y presión fiscal
El análisis empresarial apunta a la estructura de costos como factor determinante en la sustentabilidad de los negocios. Guzmán relativizó el impacto de los alquileres en el cierre de locales y defendió la competitividad del mercado inmobiliario local: “Tucumán es la provincia más barata del país en alquileres comerciales. El valor del alquiler no es el factor determinante en la decisión de cerrar”. En esa línea, remarcó que los contratos se ajustan trimestralmente por IPC, un mecanismo que, consideró, “acompaña tanto la economía como los ingresos”.
Desde el comercio minorista, el foco se desplaza hacia la presión tributaria y el deterioro del poder adquisitivo. Gabriela Coronel, presidenta de la Cámara de Comercio de Tucumán, advirtió: “Hay muchos con ganas de abrir comercio, pero los números son muy débiles: los gastos e ingresos se equiparan por igual”.
La dirigente adelantó gestiones institucionales ante organismos públicos: “la Cámara realizará presentaciones fuertes tanto a nivel provincial como nacional para exigir eliminación o reducción de impuestos provinciales”. A ello se suma el impacto de la informalidad laboral, que según Werchow “supera el 60%” en la provincia, generando distorsiones competitivas para el sector formal.
El financiamiento también aparece como una variable crítica en la operatoria cotidiana. Datos citados por la FET indican que las tasas de tarjetas de crédito pueden alcanzar el 120% anual para quienes abonan el pago mínimo, encareciendo la cadena comercial.
Estrategias frente a la caída del consumo
En un escenario donde las ventas caen históricamente entre un 30% y 40% durante los meses estivales, los comerciantes adoptan estrategias orientadas a sostener flujo de caja y visibilidad de marca. Coronel explicó: “El comerciante está preparado y quiere seguir preparándose. Invierten en e-commerce, en redes sociales, en promociones creativas”.
Entre las tácticas más frecuentes se destacan liquidaciones de stock para recuperar capital invertido. “Limpian estantes con liquidaciones, no pensando en ganar mucho sino en vender todo lo acumulado a bajo precio para recuperar dinero invertido”, señaló.
En paralelo, la FET promueve capacitación digital como herramienta de competitividad. “Desde la Federación incentivamos primero la concientización y luego la capacitación para que los negocios minoristas se incorporen a plataformas comerciales”, agregó Werchow, apuntando a consumidores de entre 25 y 49 años con alta adopción del canal online.
Expectativas y proyecciones
El panorama hacia 2026 combina cautela y expectativas de recuperación. Werchow destacó la resiliencia del entramado pyme: “las pymes siempre tienen esperanza en un mañana mejor” y proyectó que “Esperamos que en el primer semestre instrumenten cambios pendientes para que la reactivación comience en el segundo semestre”.
Coronel coincidió en la posibilidad de mejora de la demanda interna: “economistas han proyectado aumento del consumo a partir de abril o mayo de 2026, por lo que hay que estar preparados”, aunque subrayó la necesidad de optimizar gestión operativa y análisis de costos.
Desde el sector inmobiliario, la actual vacancia comercial se interpreta como parte de ciclos habituales de mercado. Guzmán sintetizó: “Es cíclico, responde a temporadas”, definiendo la situación como “una temporada baja en ocupación comercial”.
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