El mercado inmobiliario de Tucumán: los desafíos de una nueva etapa para el desarrollo urbano

Javier García Hamilton, director de García Hamilton Desarrollos Inmobiliarios, analiza las tendencias del sector, el potencial de Yerba Buena y los desafíos para impulsar proyectos con visión urbana.

El mercado inmobiliario de Tucumán atraviesa un momento de cambios. El contexto económico, los costos de construcción y las nuevas preferencias de los compradores están modificando la manera en que pensamos y desarrollamos los proyectos.

En los últimos años, nuestra provincia ha tenido un crecimiento inmobiliario importante, especialmente en San Miguel de Tucumán y Yerba Buena. Sin embargo, creo que todavía tenemos mucho potencial por desarrollar y, sobre todo, oportunidades para mejorar la calidad de nuestros proyectos y la planificación de nuestras ciudades.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en un recorrido por distintos desarrollos inmobiliarios de Buenos Aires, organizado por el grupo SyG. Fue una experiencia interesante porque permitió conocer proyectos de distintas escalas, conversar con desarrolladores y observar cómo está evolucionando el negocio inmobiliario en uno de los mercados más importantes del país.

Una de las conclusiones que me dejó esa experiencia es que el desarrollo inmobiliario está dejando de pensarse exclusivamente desde el edificio para comenzar a incorporar una mirada más amplia sobre el entorno, los servicios y la experiencia de quienes van a utilizar esos espacios.

En Buenos Aires se observa una tendencia hacia proyectos que integran viviendas, oficinas, comercios y espacios comunes. También una mayor atención al diseño, la funcionalidad y la relación de los edificios con la ciudad.

Por supuesto, Tucumán tiene una realidad económica y una escala diferente. No se trata de copiar modelos, sino de entender hacia dónde evoluciona el sector y analizar qué conceptos podemos adaptar a nuestro mercado.

La evolución del mercado inmobiliario tucumano

En nuestra provincia, la demanda continúa concentrándose en ubicaciones consolidadas, donde existe buena accesibilidad y cercanía a servicios. San Miguel de Tucumán mantiene su atractivo, mientras que Yerba Buena viene mostrando una transformación interesante, pasando de un perfil principalmente residencial a una ciudad con mayor actividad comercial, gastronómica y de servicios.

Desde García Hamilton Desarrollos Inmobiliarios venimos acompañando esta evolución de Yerba Buena desde hace varios años. Esa experiencia nos permite observar cómo fueron cambiando las necesidades de los compradores y la manera en que las personas eligen dónde vivir, trabajar o invertir.

Hoy se analiza mucho más la ubicación, la calidad constructiva, los costos de mantenimiento y la funcionalidad de los espacios. Los departamentos de uno y dos dormitorios siguen teniendo una demanda importante, tanto para vivienda como para inversión, mientras que los productos de mayor categoría encuentran un público más específico.

Los desarrollos de usos mixtos y las nuevas tendencias

Creo que una de las oportunidades más interesantes para los próximos años está en los desarrollos de usos mixtos, que permiten integrar diferentes actividades dentro de un mismo entorno urbano.

Es un concepto que también estamos incorporando en nuestros nuevos proyectos, buscando combinar viviendas, comercios y espacios de trabajo. Entendemos que este tipo de desarrollos puede contribuir a generar ciudades más dinámicas, donde las personas tengan la posibilidad de vivir, trabajar y acceder a servicios sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Otro aspecto que considero importante es la competitividad de Tucumán frente a otros mercados inmobiliarios del país. Nuestra provincia mantiene valores relativamente accesibles en determinados segmentos, especialmente si los comparamos con ciudades de mayor desarrollo inmobiliario.

Esto representa una oportunidad para atraer inversiones, aunque todavía tenemos desafíos importantes en materia de infraestructura, financiamiento y previsibilidad económica.

Los desafíos económicos para desarrollar nuevos proyectos

Hoy desarrollar un proyecto exige mucho más análisis que años atrás. La relación entre el costo de construcción y el valor de venta obliga a ser cuidadosos con las decisiones. Ya no alcanza con conseguir un terreno bien ubicado y construir. Es necesario entender qué producto necesita el mercado, cómo se va a financiar y qué posibilidades reales tiene de comercialización.

En este sentido, considero que el desarrollador inmobiliario tiene que asumir un rol cada vez más profesional, incorporando una visión empresarial y de largo plazo.

Yerba Buena y la planificación urbana

En Yerba Buena, la actualización del Código de Planeamiento Urbano abre una nueva etapa que puede ser muy positiva para la ciudad. La posibilidad de desarrollar proyectos de densidad media, incorporar usos mixtos y generar nuevos corredores urbanos permite pensar un crecimiento diferente al que tuvimos durante las últimas décadas.

Pero también creo que debemos ser cuidadosos. El crecimiento inmobiliario tiene que estar acompañado por inversiones en infraestructura, conectividad, servicios y espacios públicos.

Yerba Buena tiene una identidad y una calidad de vida que debemos preservar. El desafío no es solamente crecer, sino hacerlo de manera ordenada, integrando los nuevos desarrollos con la ciudad existente.

El desafío de construir mejores ciudades

La experiencia de Buenos Aires me reafirmó algo que considero fundamental: los buenos proyectos inmobiliarios no se miden únicamente por los metros cuadrados que construyen, sino también por el valor que generan en su entorno.

Tucumán tiene empresarios, profesionales y capacidad para avanzar en esa dirección. Tenemos que seguir aprendiendo de otras experiencias, profesionalizando nuestra actividad y pensando proyectos que respondan a las necesidades actuales y futuras de nuestras ciudades.

Creo que el mercado inmobiliario de los próximos años va a premiar cada vez más a quienes sepan combinar ubicación, diseño, eficiencia y una visión urbana de largo plazo.

En definitiva, el desafío no es solamente construir más edificios, sino desarrollar mejores proyectos y contribuir a construir mejores ciudades.

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