Por Gustavo Gabriel Maigua | CEO de GRIFTIN Outsourcing IT y creador de GRIFTIA
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica. Hoy estamos frente a un cambio mucho más profundo: la posibilidad de incorporar empleados digitales capaces de vender, asesorar, atender clientes, analizar información y ejecutar procesos de negocio.
Mi participación en AILAT26, el encuentro de inteligencia artificial realizado en Buenos Aires, reforzó una convicción: estamos entrando en una nueva etapa de transformación empresarial. Ya no alcanza con experimentar con inteligencia artificial. El desafío es incorporarla al funcionamiento real de las organizaciones.
Una de las ideas que más me llamó la atención fue el concepto de empresa autónoma impulsada por inteligencia artificial. Se trata de un modelo que propone repensar el funcionamiento de una organización, colocando la IA en el centro de su estrategia y no simplemente incorporándola como una herramienta más.
Cinco pilares para construir una empresa impulsada por IA
1. Datos: la materia prima de la inteligencia
La inteligencia artificial necesita información confiable, organizada y conectada. Las grandes compañías trabajan para aprovechar sus datos comerciales, operativos y de clientes.
Arcor, por ejemplo, ha desarrollado iniciativas para conocer mejor sus puntos de venta y mejorar sus decisiones comerciales. Mercado Libre utiliza información sobre productos y comportamiento de búsqueda para ofrecer experiencias de compra más inteligentes.
2. Inteligencia artificial: pasar de responder a ejecutar
Estamos evolucionando desde los chatbots tradicionales hacia agentes capaces de interpretar objetivos, consultar información, utilizar herramientas y ejecutar acciones.
Mercado Libre, Telecom y otras grandes compañías argentinas ya exploran aplicaciones de IA en búsquedas, atención al cliente y operaciones. La diferencia es sustancial: no se trata solamente de conversar con una máquina, sino de delegarle tareas concretas.
3. Procesos: cambiar la manera de trabajar
No alcanza con automatizar tareas aisladas. Es necesario revisar procesos completos y determinar qué actividades pueden realizar los agentes digitales.
Empresas como Arcor y DIA Argentina muestran cómo la inteligencia artificial puede aplicarse a procesos comerciales, logísticos y de control operativo.
4. Personas: preparar a los equipos para una nueva convivencia laboral
Este es uno de los mayores desafíos. Los colaboradores deberán aprender a trabajar con agentes digitales, supervisarlos, delegarles actividades y evaluar sus resultados.
Las personas podrán concentrarse más en la estrategia, la creatividad, las relaciones y las decisiones complejas. No se trata de reemplazarlas indiscriminadamente, sino de potenciar sus capacidades.
5. Impacto: transformar tecnología en resultados
La inteligencia artificial debe generar beneficios medibles: mayor productividad, reducción de costos, incremento de ventas, mejor atención y decisiones más rápidas. Si no podemos medir el impacto, difícilmente podamos hablar de una transformación real.
Estos cinco pilares están conectados. Sin datos confiables, la IA pierde contexto; sin procesos adecuados, no puede desplegar todo su potencial; sin personas preparadas, la adopción se vuelve más difícil; y sin indicadores, no podemos demostrar el valor generado.
El gran mito: creer que usar ChatGPT significa estar transformado
Muchas empresas consideran que ya están incorporando inteligencia artificial porque sus colaboradores utilizan ChatGPT para redactar documentos, preparar presentaciones o resumir información. Es un buen comienzo, pero existe una diferencia importante entre utilizar IA de manera individual y construir una organización que trabaje con ella.
Me gusta resumir esta evolución en dos perfiles: quienes utilizan herramientas de inteligencia artificial y quienes son capaces de diseñar, integrar y construir soluciones para que la IA trabaje dentro de los procesos del negocio.
El verdadero salto competitivo está en pasar de ser usuarios de tecnología a convertirnos en creadores de nuevas formas de trabajo.
Un chatbot puede responder cuánto cuesta una propiedad. Un agente de IA puede identificar qué busca un potencial comprador, consultar el inventario disponible, recomendar alternativas, coordinar una visita, registrar la interacción en el sistema comercial y realizar un seguimiento.
La diferencia no está en conversar mejor. Está en poder completar tareas y procesos de trabajo.
GRIFTIN y GRIFTIA: hacer que la inteligencia artificial trabaje para las empresas
Desde GRIFTIN venimos trabajando precisamente sobre esta transformación. Nuestra visión es que la inteligencia artificial deje de ser una tecnología que las empresas solamente prueban y se convierta en una capacidad real de sus negocios.
A partir de esa visión desarrollamos GRIFTIA (www.griftia.com.ar), nuestra plataforma de empleados digitales basados en inteligencia artificial. Se trata de agentes especializados que pueden cumplir funciones concretas dentro de una organización: vender, asesorar, atender clientes, realizar seguimientos comerciales y participar en distintos procesos operativos.
Estos empleados digitales pueden interactuar a través de WhatsApp, canales web y voz, e integrarse con los sistemas de gestión y las herramientas que utiliza cada empresa. Además, mediante la integración con plataformas de automatización como n8n, es posible coordinar diferentes agentes y procesos para resolver tareas más complejas.
Nuestro objetivo es que las empresas puedan incorporar capacidades digitales sin tener que transformar desde cero toda su infraestructura tecnológica.
No hablamos de ciencia ficción. Hablamos de recuperar oportunidades comerciales, responder consultas las 24 horas, mejorar el seguimiento de clientes y liberar tiempo de las personas para que puedan concentrarse en actividades de mayor valor.
En GRIFTIN creemos que la innovación debe traducirse en resultados concretos y medibles. GRIFTIN
Las preguntas que deberían hacerse los empresarios
La oportunidad no es exclusiva de las grandes corporaciones. Las pequeñas y medianas empresas también pueden incorporar agentes de inteligencia artificial y transformar progresivamente sus operaciones.
Pero antes de contratar una solución tecnológica, cada empresario debería hacerse algunas preguntas:
¿Cuántas horas de trabajo destinamos a tareas repetitivas que podría realizar un agente digital?
¿Cuántas oportunidades comerciales perdemos por no responder a tiempo?
¿Qué procesos podrían funcionar mejor si estuvieran automatizados?
¿Nuestros sistemas están preparados para integrarse con agentes de inteligencia artificial?
Y, fundamentalmente, ¿nuestros equipos están preparados para trabajar con ellos?
Esta última pregunta es probablemente la más importante. Incorporar empleados digitales no es solamente una decisión tecnológica: es una decisión de liderazgo, cultura y estrategia empresarial.
El futuro del trabajo ya comenzó
Después de participar en AILAT26, escuchar a referentes de la industria e intercambiar experiencias sobre lo que están construyendo las principales compañías tecnológicas, me queda una conclusión: estamos frente a una oportunidad extraordinaria para las empresas de América Latina.
No necesitamos esperar cinco años para comenzar. Muchas de las capacidades tecnológicas ya existen. Lo que necesitamos es conocimiento, integración, decisión y capacidad de ejecución.
La inteligencia artificial no va a transformar automáticamente una organización. La transformación ocurre cuando sus líderes se animan a revisar cómo trabajan, cuestionar los procesos tradicionales y construir nuevas formas de hacer las cosas.
En GRIFTIN tenemos una convicción que guía nuestro trabajo:
«El futuro no consiste en tener más inteligencia artificial, sino en hacer que la inteligencia artificial trabaje para nosotros».
Y quizás la pregunta más importante que debería hacerse hoy cada empresario no sea cuántos agentes de IA necesita incorporar, sino otra mucho más desafiante:
¿Están preparados los humanos de su empresa para trabajar con sus nuevos compañeros digitales?
Tu opinión enriquece este artículo: