La transformación que experimentó Yerba Buena en las últimas dos décadas también redefinió la forma de pensar el desarrollo inmobiliario. En ese contexto, Javier García Hamilton encontró una oportunidad para impulsar proyectos que acompañaran ese proceso de crecimiento. En diálogo con IN Tucumán, repasó sus inicios en la actividad y compartió su mirada sobre la evolución de la ciudad y los desafíos que plantea su desarrollo.
Su historia en el desarrollo inmobiliario comenzó casi de manera natural. Mientras colaboraba en un emprendimiento iniciado por su padre a comienzos de los años 2000, empezó a observar un fenómeno que, con el tiempo, marcaría su carrera: Yerba Buena estaba cambiando y necesitaba una nueva forma de desarrollarse.
"Empecé a detectar una necesidad creciente. La ciudad ya no era la misma y entendí que había una oportunidad para crear proyectos que acompañaran esa transformación", recordó García Hamilton en diálogo con IN Tucumán.
En ese momento todavía cursaba la Licenciatura en Turismo. Tras recibirse y realizar algunos viajes al exterior, regresó con una decisión tomada: dedicarse de lleno al desarrollo inmobiliario. "La creatividad siempre me atrajo, pero lo que realmente me convenció fue otra cosa. Descubrí la satisfacción de recorrer una obra terminada y sentir que uno había aportado, aunque fuera en una pequeña parte, al crecimiento de la ciudad".
Su primer proyecto propio llegó en una zona que todavía estaba lejos del movimiento comercial que hoy caracteriza a Yerba Buena. Sobre la calle Acassuso impulsó un complejo de aproximadamente 45 unidades entre oficinas y locales comerciales, cuando el entorno todavía ofrecía pocos servicios y casi ninguna actividad. "En ese momento parecía una apuesta. Hoy esa zona tiene una dinámica completamente distinta".
Como ocurre con cualquier desarrollador en Argentina, cada emprendimiento implicó convivir con los permanentes cambios del contexto económico. Inflación, modificaciones en las reglas de juego y ciclos de expansión y retracción formaron parte del recorrido. "Aunque uno no puede controlar el contexto, sí puede controlar la calidad del proyecto, el compromiso con los clientes y la visión de largo plazo".
Con el paso de los años, García Hamilton Desarrollos Inmobiliarios fue consolidando una trayectoria que hoy supera los seis desarrollos, entre complejos de propiedad horizontal, locales comerciales, oficinas y proyectos de urbanización.
Sin embargo, para Javier García Hamilton el mayor cambio no ocurrió únicamente dentro de la empresa, sino también en el entorno que la rodea. "Cuando empecé, Yerba Buena tenía otra escala, otro ritmo y otra demanda. Hoy es una ciudad mucho más consolidada, con nuevos servicios, más actividad económica y una identidad propia".
Según García Hamilton, la reciente actualización del Código de Planeamiento Urbano abre una nueva etapa para Yerba Buena. "Creo que Yerba Buena tiene una oportunidad muy importante. Si el crecimiento se acompaña con planificación y buenos proyectos, podemos generar mucho valor para quienes viven, trabajan e invierten aquí", afirmó a IN Tucumán.
Con esa mirada, la empresa ya proyecta sus próximos desarrollos, convencida de que construir no consiste solamente en levantar edificios. "Cada proyecto deja una huella en la ciudad. Esa es la mayor responsabilidad que tenemos como desarrolladores".
Para García Hamilton, el desafío va más allá de construir metros cuadrados. Se trata de contribuir a que Yerba Buena continúe creciendo sin perder aquello que, desde sus comienzos, la distinguió como ciudad: su calidad de vida y su capacidad para ofrecer un lugar donde las personas quieran vivir, desarrollarse e invertir.
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