¿Por qué muchas familias del NOA no perciben mejoras pese a la baja de la pobreza que informa el Indec?

Aunque la pobreza por ingresos mostró una baja en Argentina, informes territoriales advierten que el norte del país mantiene déficits en vivienda, servicios básicos y oportunidades que condicionan su crecimiento.

La reducción de la pobreza informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) abrió un nuevo debate sobre la realidad social y económica de la Argentina. Aunque el indicador descendió al 28,2% durante el segundo semestre de 2025, distintos estudios advierten que persisten carencias profundas que afectan especialmente a las provincias del norte del país.

Según los datos oficiales, cerca de 13 millones de argentinos continúan bajo la línea de pobreza y la indigencia alcanza al 6,3% de la población. Sin embargo, especialistas sostienen que la medición basada únicamente en los ingresos no refleja por completo las dificultades que enfrentan millones de familias.

El concepto de pobreza multidimensional incorpora variables como acceso a servicios básicos, calidad de la vivienda, infraestructura sanitaria, conectividad y oportunidades educativas, factores que impactan directamente en las posibilidades de desarrollo económico y social.

En ese escenario, el NOA y el NEA siguen concentrando algunos de los mayores niveles de vulnerabilidad estructural del país.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) identificó situaciones de extrema pobreza en zonas rurales de Formosa, Salta y Santiago del Estero, donde las carencias exceden ampliamente la falta de ingresos y alcanzan aspectos esenciales para la calidad de vida.

Las dificultades para acceder a agua potable, cloacas, gas de red e infraestructura adecuada continúan siendo una limitación para miles de hogares del norte argentino. A ello se suman problemas habitacionales, situaciones de hacinamiento y restricciones para acceder a servicios que resultan clave para la educación y la salud.

Especialistas advierten que estas condiciones no solo impactan en el presente de las familias, sino también en las posibilidades de crecimiento económico de las regiones, ya que afectan la formación de capital humano, la productividad y las oportunidades laborales futuras.

La situación de la infancia aparece entre las principales preocupaciones. Los datos oficiales muestran que el 41,3% de los menores de 14 años vive en situación de pobreza, una realidad que presenta una incidencia especialmente alta en las provincias del norte.

Frente a este escenario, investigadores impulsan la incorporación de indicadores complementarios que permitan medir la pobreza de manera más integral. El objetivo no es reemplazar las estadísticas actuales, sino construir una radiografía más completa de los desafíos que enfrenta la Argentina y, particularmente, las regiones que todavía arrastran déficits estructurales que limitan su desarrollo.

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