Limón tucumano: adelantan la cosecha por falta de stock global y mejora en los precios

La caída de producción en España y Turquía abre una oportunidad para Tucumán. La campaña de exportación comenzará a principios de marzo y el sector busca capitalizar una demanda activa en Rusia y Europa, en un contexto de menor superficie plantada.

El limón tucumano vuelve a encontrar una ventana de oportunidad en el mercado internacional. La caída de producción en competidores del hemisferio norte, como España y Turquía, generó un quiebre de stock tanto en fruta fresca como en subproductos industriales, lo que empuja al sector a adelantar decisiones comerciales y productivas.

Según referentes de la actividad, el mercado global enfrenta faltantes en jugo, aceite y cáscara de limón, tres derivados clave para la industria. Este escenario abre la posibilidad de comercializar a valores más rentables luego de varias campañas complejas para la citricultura provincial.

En el segmento de fruta fresca, la menor oferta internacional también impulsa la demanda. Operadores europeos y rusos manifestaron interés activo por asegurar abastecimiento, lo que llevó a los exportadores tucumanos a modificar el cronograma previsto.

La campaña de exportación, originalmente estimada para abril, comenzará en los primeros días de marzo. La decisión apunta a primerear en los mercados y aprovechar el diferencial de precios que genera la escasez global.

En paralelo, se intensificaron las gestiones sanitarias para cumplir con los protocolos fitosanitarios exigidos por destinos como Rusia y Ucrania, mercados estratégicos en la primera etapa de la campaña.

Menor superficie, mayor presión productiva

Sin embargo, el nuevo escenario favorable encuentra al sector con una capacidad productiva menor que en años anteriores. De acuerdo con estimaciones de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), desde 2019 se perdieron aproximadamente 13.000 hectáreas de limones en Tucumán, ya sea por abandono de fincas o por reconversión hacia otros cultivos.

La retracción de superficie marca un límite estructural para el crecimiento del volumen exportable. Es decir, la mejora de precios y la mayor demanda llegan en un contexto de menor oferta local, lo que obliga a una planificación más eficiente de cosecha, empaque y logística.

Pese a ese condicionante, el sector observa el inicio de 2026 con cautela pero con expectativas moderadamente positivas. La estabilidad de la producción global y el faltante puntual en mercados clave configuran un escenario más favorable que el de campañas anteriores.

Para Tucumán, principal polo citrícola del país, la campaña que comienza en marzo no solo representa una oportunidad comercial, sino también una señal relevante para la economía regional, fuertemente vinculada al desempeño exportador del complejo limonero.

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