Un relevamiento realizado por profesionales contratados por el IPV detectó 822 viviendas deshabitadas dentro de las cuatro avenidas de San Miguel de Tucumán, un área de apenas 20 kilómetros cuadrados que representa cerca del 22% de la superficie total de la capital.
“Hay muchas casas sin gente, y muchísima gente sin casas”, sentenció el arquitecto Hugo Cabral, titular del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV).
Del total relevado, 547 viviendas tienen carteles de venta o alquiler, mientras que otras 275 se encuentran en estado de abandono. El informe no contempló departamentos ni el resto de la ciudad, por lo que el número de inmuebles sin uso podría ser considerablemente mayor.
El dato expone una paradoja en el mercado habitacional tucumano: mientras una parte del parque inmobiliario permanece sin habitantes, decenas de miles de familias esperan acceder a una vivienda. Frente a este escenario, Cabral planteó la necesidad de diseñar políticas que involucren al IPV, el municipio y el sector privado.
“Trabajamos sobre una agenda vieja, con muchos incumplimientos, pero esto no ocurre sólo en la capital, sino en casi todos los municipios del país. La población fue envejeciendo, hay muchas personas que viven solas, además de las casas vacías; debemos actualizar la agenda”, consideró el funcionario.
“Tenemos por un lado una vieja demanda que sigue intentando satisfacer el Instituto, en donde nos falta todavía, como pasa en todo el país, mucho camino para satisfacer la necesidad de vivienda y hábitat. Y por otro lado las nuevas demandas, de casas con nuevas normas de eficiencia y sustentabilidad”, consideró.
La demanda habitacional en Tucumán
De las 63.000 personas anotadas en el IPV para acceder a una vivienda, 44.430 corresponden al área metropolitana. San Miguel de Tucumán concentra la mayor cantidad, con 30.986 inscriptos.
Le siguen Las Talitas, con 3.094; Tafí Viejo, con 2.718; Yerba Buena, con 2.302; Banda del Río Salí, con 2.091; Alderetes, con 1.708; El Manantial-San Pablo, con 964; San Andrés, con 488; y San Felipe-Santa Bárbara, con 79.
Cabral comparó que en Tucumán totalizan 63.000 familias inscriptas en el IPV, pero que ese porcentaje es menor comparado con las 6 millones de personas sin vivienda en todo el país, sin contabilizar a quienes alquilan por no ser propietarios y no por haber elegido ser inquilinos.
El funcionario también destacó el peso de la vivienda social en el desarrollo urbano de la capital. En la ciudad existen 323 barrios, de los cuales 120 fueron construidos mediante programas estatales.
“Es decir, el 37,15% de los barrios de la ciudad han sido desarrollados por el Instituto, lo que habla de la incidencia de la vivienda social en la provincia y en la ciudad. Es un fenómeno complejo para abordar pero que es urgente”, señaló.
Reconoció que el IPV arrastra más de 10 años de incumplimientos, pero que es una situación que no puede resolverse en el corto plazo.
Más densidad para reactivar barrios
Una de las alternativas planteadas por Cabral apunta a aprovechar mejor la infraestructura urbana existente mediante un incremento de la densidad habitacional en sectores actualmente poco poblados.
El titular del IPV consideró que debe trabajarse en conjunto con el municipio y el sector privado para pasar de densidades bajas a medias, especialmente en zonas más despobladas y postergadas de la ciudad.
“Sólo por dar un ejemplo, en Villa 9 de Julio hay en promedio 18 familias por cuadra. Si trabajamos para elevar esa densidad baja, a un nivel medio, agregando una planta o dos plantas a las viviendas, tendríamos 40 familias o más por cuadra. Esto por sí sólo, como ya se demostró en otras ciudades, reactiva inmediatamente la actividad de la zona, le da vida, porque se crean nuevas demandas, nuevas necesidades, comercios barriales, entre otros servicios”, explicó.
Desde esta perspectiva, la discusión habitacional también se vincula con la actividad económica y comercial de los barrios. El aumento de población en zonas que ya cuentan con infraestructura podría generar nuevas oportunidades para comercios, servicios y desarrollos inmobiliarios.
Qué hacer con los terrenos baldíos
El relevamiento también identificó 104 terrenos baldíos dentro del área central. Cabral estimó que, al extender el análisis al resto de la ciudad, la cifra podría quintuplicarse.
“Con los baldíos estamos proponiendo al municipio hacer un acuerdo con los propietarios para parquizar, hacer plazas de salud, equipamientos y espacios para uso comunitario. Serían intervenciones temporales, con beneficios tributarios para los dueños hasta que decidan darle otro destino”, adelantó Cabral.
La propuesta busca incorporar al debate sobre el déficit habitacional no sólo la construcción de nuevas viviendas, sino también la recuperación de inmuebles y terrenos actualmente ociosos, con participación del Estado, los propietarios y el sector privado.
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