La presión tributaria de Tucumán no da respiro a su economía: “Elimina la atracción de inversiones”, afirmó Eduardo Robinson

El economista dialogó con nuestro medio para analizar esta crítica situación que parece encrudecerse más con el correr de los años.

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Hace un par de meses atrás, informábamos aquí que, de acuerdo a un relevamiento de Iniciativa de Pensamiento Colectivo (IPEC), Tucumán ocupaba el podio entre las provincias con mayor presión fiscal del país. Además de ser la que menos porcentaje del presupuesto asigna a obra pública y la que menos invierte en bienes de capital.

“Lo que se puede ver, claramente, es que ingresos brutos es un impuesto distorsivo y malo para la economía, con el cual Tucumán no sólo ostenta ser una de las provincias con mayor presión tributaria del país, sino que también es en donde los ingresos brutos tuvieron incrementos bastantes recurrentes. Esto no es un buen indicio para atraer inversiones, justamente en una región donde necesitamos de inversiones para mejorar todo lo que tiene que ver con la economía”, analizó Eduardo Robinson.

Días atrás, el economista tucumano compartió un documento donde refleja que, entre los impuestos que recauda Tucumán, el impuesto sobre ingresos brutos fue ganando participación, creciendo de un 55%, entre 1994 y 2000, a un 76% entre 2014 y 2018. De acuerdo a su análisis, entre los factores más relevantes que explican esta suba está el de los sucesivos incrementos en las alícuotas de este impuesto.

Sin embargo, más allá de que es algo totalmente contraproducente para la economía provincial, lejos está de verse plasmado en mejoras en el resto de los sectores. “Esto se refleja si analizamos los salarios por provincia. Tucumán es una de las que menor nivel salarial del sector privado tiene, lo que nos está dando la pauta que tenemos bajo nivel de productividad en la economía por las bajas inversiones”, afirmó en diálogo con IN Tucumán.

“Yo atribuyo todo esto a la falta de calidad económica que presenta la provincia y a sus políticas tributarias. Desconocemos cuál es el gasto público pero es claro que, a juzgar por los que estamos observando, la política tributaria no es la adecuada. Si uno ve las inversiones que hubo últimamente en la provincia, se da cuenta que fueron muy pocas”, agregó.

Para el especialista, “en un mercado con esta política tributaria, la provincia no presenta una economía atractiva para las inversiones y, claramente, la sufren más todos los sectores que tienen que ver con el emprendedurismo y el tejido de las pymes”, porque “a todos ellos los está castigando este tipo de políticas”.

“Hay que esperar a ver cuáles serán las medidas económicas que tome el nuevo Gobierno, pero claramente vamos a ver que habrá incremento en las retenciones agrícolas y eso perjudicará mucho al sector y más a nuestra provincia que vende productos primarios. Tenemos impuestos distorsivos, una presión fiscal tributaria muy alta y retenciones que van a castigar mucho al campo, por lo cual los primeros indicios de las políticas macroeconómicas nacionales nos indican que vamos a tener algunos problemas”, expresó.

Finalmente, Robinson explicó que para la industria es imposible esquivarle a esta situación, por lo que representa un doble desafío. “La industria azucarera y citrícola no tienen otra salida más que soportar esa presión tributaria y tratar de ser lo más eficiente internamente. De ahí, las empresas que pueden radicarse en otras provincias y esquivarnos, lo están haciendo. También todo lo que tiene que ver con el comercio, que deriva del sector público, además de las actividades de la construcción y financieras. Más allá de eso, hoy no hay actividades que estén haciendo punta o vislumbrándose para el corto y mediano plazo en Tucumán y eso nos pone en una situación muy complicada”, cerró.

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