Citromax S.A.C.I., una de las principales productoras y exportadoras de limones orgánicos y derivados del mundo, con origen en Estados Unidos y base operativa en Tucumán, avanza en un proyecto estratégico de reaprovechamiento energético del biogás que ya se genera en su planta de tratamiento de efluentes en Argentina. La iniciativa apunta a transformar un excedente de este biocombustible en energía eléctrica y térmica, con impacto directo en la reducción del consumo energético industrial y de los costos operativos.
“El biogás se produce actualmente en nuestro reactor anaeróbico como parte del tratamiento secundario de efluentes”, explica Rodolfo Arrueta, gerente de Medio Ambiente y Sustentabilidad de la compañía. “Durante años se utilizó para calentar el propio reactor y mejorar sus condiciones de operación, pero a partir de mejoras técnicas e inversiones en el tratamiento primario y en la eficiencia del sistema, comenzamos a generar más biogás del que se necesita solo para ese fin”.
Ese excedente es el que dio origen al nuevo proyecto energético, que contempla la generación de electricidad a partir del biogás y un esquema de cogeneración térmica para recuperar calor e integrarlo nuevamente al proceso productivo. Desde la compañía destacan que esta decisión permite convertir un subproducto del proceso industrial en un insumo estratégico.
“La idea es avanzar hacia el autoabastecimiento eléctrico de la planta de tratamiento de efluentes y, eventualmente, contar con un excedente que contribuya a reducir los costos energéticos de la planta industrial”, señala Arrueta.
El proyecto se enmarca en una lógica de economía circular, donde los residuos dejan de ser un pasivo ambiental para convertirse en una fuente de valor. A su vez, la recuperación del calor generado permitiría optimizar el rendimiento del reactor anaeróbico, reforzando la eficiencia técnica y ambiental del sistema.
Si bien aún no hay una fecha definida para su puesta en marcha, la iniciativa se encuentra en una etapa avanzada de análisis técnico, con foco en eficiencia, estabilidad operativa y escalabilidad. “No se trata solo de incorporar tecnología, sino de hacerlo con impacto real”, sostuvo Arrueta. “Este proyecto forma parte de nuestro programa de transición energética y de las acciones que estamos desarrollando para adaptarnos y mitigar los efectos del cambio climático”, agrega.
Sustentabilidad como estrategia competitiva
El proyecto de biogás se apoya en un modelo de gestión sostenible que Citromax viene consolidando desde hace más de dos décadas, en respuesta a las crecientes exigencias ambientales de los mercados internacionales en los que opera. La sustentabilidad, lejos de ser una tendencia coyuntural, se integró de manera progresiva a todas las áreas de la empresa como parte de una estrategia productiva y competitiva de largo plazo.
Según Ecobiz, medio especializado en sustentabilidad y negocios, el proyecto de biogás que impulsa Citromax se inscribe en una estrategia de largo plazo orientada a mejorar la eficiencia energética, reducir costos operativos y responder a las exigencias ambientales de los mercados internacionales en los que la compañía exporta.
“La sustentabilidad empezó a tomar un rol central cuando entendimos que era una condición para competir y crecer en el mundo”, señala Arrueta. “Con el tiempo se transformó en una forma de gestionar la empresa en su conjunto: hoy atraviesa desde las decisiones industriales hasta la planificación productiva y la relación con el entorno”, agrega.
Ese enfoque integral se refleja en el Reporte de Sostenibilidad 2024, donde se detallan las políticas de gestión responsable, la adopción de estándares internacionales y la alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En ese marco, la gestión del agua y el tratamiento de efluentes industriales se consolidaron como ejes prioritarios: solo en 2023, la compañía invirtió más de u$s1,5 millones en la ampliación y mejora de sus sistemas, con el objetivo de reducir la huella hídrica y recuperar recursos dentro del propio proceso productivo.
En paralelo, el manejo de residuos orgánicos se convirtió en otro pilar del esquema sostenible. Durante el último año, más de 19.500 toneladas de residuos orgánicos fueron compostadas, alcanzando el 100% del material generado en la cadena productiva. Esta lógica de economía circular también se expresa en iniciativas como la huerta agroecológica propia de aproximadamente 1.200 m², desarrollada con compost interno, que en 2022 abasteció el 25% de las hortalizas utilizadas en las cocinas de la planta.
“Son ejemplos concretos de una estrategia que busca cerrar ciclos y generar valor a partir de lo que antes se consideraba residuo”, resume Arrueta.
El compromiso ambiental de Citromax se extiende además a la conservación del territorio: cerca del 60% de las hectáreas administradas por la compañía conserva bosque nativo de yungas, en el marco del programa Paisaje Productivo Protegido, orientado a compatibilizar la producción agrícola con la preservación de la biodiversidad. Para la empresa, estas acciones forman parte de una misma hoja de ruta que integra sustentabilidad, competitividad y proyección internacional.
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