¿Cuánto cuesta transformar un emprendimiento en una app?

Cada vez más emprendedores se embarcan en la creación de aplicaciones. Cuáles son los secretos para llegar al éxito, según los referentes de la industria.

Una idea por sí misma no vale nada. La afirmación peca de perogrullo, pero no por eso deja de ser cierta. Las aplicaciones, en este sentido, son las grandes vedettes de los emprendedores de la era digital. Se trata de plataforma ubicuas, sin fronteras aparentes y con un mercado potencial que abruma: el ecosistema móvil mundial se cuenta por miles de millones de smartphones vendidos, donde cada unidad activa es vista como un potencial cliente.

Los últimos datos aportados por IDC confirman además la tendencia alcista. La firma de análisis espera que para 2022 se despachen 1.600 millones de teléfonos inteligentes al año, acompañados de precios promedios de venta más altos, producto de la búsqueda de terminales con mejores prestaciones. Es decir, más aptas para soportar una gran variedad de programas.

¿Pero qué tan seguro es que una idea llevada al plano digital resulte un éxito? Al igual que cualquier otro emprendimiento, se trata de un espacio que tiene sus propias encrucijadas y vicios inherentes.

"Las apps tienen una barrera de entrada muy baja, con peligros y oportunidades al mismo tiempo. Si tenés un amigo programador y sabes algo de diseño, es tu tiempo y nada más", explica Mariano Stampella, business developer y socio fundador de Intive-FDV, compañía argentina orientada al desarrollo de aplicaciones móviles.

Actualmente, incursionar en esta industria es más sencillo que nunca, de la mano de una mayor accesibilidad de las herramientas tecnológicas. La pata económica de un proyecto siempre es motivo de stress. Para la industria del software, los costos son relativos: se puede encarar el diseño y desarrollo de una plataforma móvil sin necesidad de invertir millones, pero si lo que se busca es jugar en las "grandes ligas", convertirlo en un verdadero negocio, la ecuación es diametralmente opuesta.

"Estamos en una etapa de mercado muy saturado de aplicaciones, con más de 250.000 nuevas apps cada mes en el Play Store de Google, pero donde el 80% de ellas no son descargadas ni 100 veces. Sin una clara estrategia de marketing, donde conozcamos a nuestro cliente objetivo, como hacer que conozca nuestro producto y ofrecer algo de valor distintivo, estamos ante un proyecto destinado al fracaso", advierte.

En definitiva, construir una app que se pueda considerar "competitiva" en el mercado móvil requiere de, por lo menos, una inversión de US$ 100.000. Incluso, se anima a deslizar que "para difundirla y que la gente la conozca, la inversión debería ser por lo menos del doble o pensar en US$ 300.000 como mínimo".

"Los casos de personas que con US$ 10.000, US$ 20.000 o US$ 30.000 hicieron una app y tuvieron un gran éxito fue hace años y no se ve que siga pasando. Es uno en un millón, ejemplos increíbles, como el vietnamita que hizo el Flappy Bird. Es como sacar un boleto de lotería de US$ 20.000. ¿Lo comprarías?", grafica el experto.

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