La operación le permitió extender todos sus vencimientos financieros hasta julio de 2029, reducir compromisos de corto plazo y ganar previsibilidad para su estrategia de largo plazo.
El canje alcanzó una adhesión del 89,4% de los inversores, superando ampliamente los mínimos requeridos, y dio lugar a la emisión de nuevas obligaciones negociables con una tasa fija anual del 8%.
Con sede en Tucumán y presencia internacional, San Miguel procesa derivados del limón con valor agregado y representa el 15% de la molienda global, consolidándose como una de las principales citrícolas del país.
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