Según su análisis, esta estrategia parte de algunos logros iniciales, como la baja de la inflación y la contención de una crisis mayor, pero ya muestra riesgos crecientes. Entre ellos, un tipo de cambio apreciado, dificultades para acumular reservas y una política monetaria que aún genera incertidumbre.
Secco sostiene que el tiempo no siempre juega a favor: cuando hay inconsistencias, puede agravarlas. Además, advierte que postergar decisiones puede derivar en más inflación, menor credibilidad y un ajuste más costoso en el futuro.
En ese contexto, concluye que confiar en que las variables se acomoden solas puede debilitar la eficacia del programa económico si no se toman medidas a tiempo.
Tu opinión enriquece este artículo: