NOA 2026: entre el ajuste, la adaptación y una oportunidad de consolidación

(Por Felipe Seia - Director de IN NOA) Tras un año marcado por la incertidumbre macroeconómica, la región enfrenta un escenario desafiante pero con señales de resiliencia, inversión y proyectos que buscan consolidarse.

Dejé pasar los primeros días del año de manera consciente. No por falta de agenda ni de temas, sino porque creo que, en contextos como el que atravesamos, apresurarse a opinar suele ser menos valioso que detenerse a analizar. Escuchar, mirar números y dialogar con empresarios, productores, referentes y equipos fue parte de ese proceso.

Recién ahora, con algo más de perspectiva, siento que es momento de compartir una mirada.

El cierre de 2025 dejó un escenario complejo, desafiante y exigente para toda la región. El NOA atravesó, como el resto del país, un contexto de incertidumbre macroeconómica, retracción del consumo, ajuste de costos, dificultades de financiamiento y cambios frecuentes en las reglas de juego. Minimizar ese impacto sería poco serio. Muchas empresas tuvieron que reordenarse, ganar eficiencia, postergar decisiones y sostener su actividad con esfuerzo.

Sin embargo, quedarnos únicamente con ese diagnóstico sería una mirada incompleta.

Aun en este contexto, la región mostró señales que considero centrales: vocación de continuidad, capacidad de adaptación y una decisión clara de seguir invirtiendo en el futuro. Vimos empresas que no frenaron, sectores que ajustaron sin abandonar, y proyectos que se redimensionaron, pero no se descartaron. Esa actitud marca una diferencia.

Hoy, con la mirada puesta en 2026, las proyecciones son cautelosamente positivas, siempre y cuando sepamos abordar con seriedad algunos temas que no pueden seguir postergándose.

Entre ellos, la consolidación de un marco de estabilidad económica que permita planificar; la necesidad urgente de infraestructura y logística acordes al crecimiento productivo del NOA; el fortalecimiento real de la articulación público-privada, más allá del discurso; y la inversión en talento, formación y profesionalización, especialmente en un escenario de transformación tecnológica y nuevos modelos de negocio.

No se trata de obstáculos menores ni de excusas. Son los ejes sobre los que se juega el salto de calidad de la región. Ignorarlos sería repetir errores; enfrentarlos con madurez puede convertirlos en una ventaja competitiva.

Desde IN NOA creemos que 2026 puede ser un año bisagra. No de soluciones mágicas, pero sí de orden, previsibilidad y consolidación de proyectos que vienen gestándose desde hace tiempo. El NOA cuenta con recursos, capacidad empresaria, identidad productiva y una red de actores que, cuando se alinean, generan impacto real.

Nuestro rol seguirá siendo el mismo: informar con responsabilidad, analizar sin euforias ni catastrofismos, y ser un espacio donde el sector privado, el sector público y la sociedad puedan encontrarse para pensar el desarrollo en serio.

Cerramos una etapa desafiante. Abrimos otra que exige inteligencia, cooperación y visión estratégica.

Ese es el camino que elegimos acompañar.

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