En un contexto donde más del 50% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial depende directamente de la naturaleza, desde lluvias previsibles hasta la estabilidad climática necesaria para las cadenas de suministro, surgen nuevos modelos de negocio que buscan capitalizar y proteger ese activo estratégico. En ese escenario, la startup tucumana Re-Forest Latam avanza con un modelo que combina innovación tecnológica, impacto ambiental y escalabilidad regional.
Fundada en 2023 por Damián Rivadeneira (CEO) y Paula Gianserra (COO), la compañía nació con el objetivo de transformar la restauración de ecosistemas en un negocio B2B de alto impacto. La iniciativa surgió tras detectar las limitaciones del modelo tradicional de forestación frente a una problemática global: en los últimos siglos se perdieron más de 15 millones de hectáreas de bosques nativos.
"Entendimos que el mercado debía traccionar para generar el impacto de restaurar millones de hectáreas", explicó Rivadeneira. Con esa visión, los fundadores invirtieron US$ 400.000 de sus propios ahorros y atravesaron 28 meses sin percibir ingresos, hasta consolidar una estructura que hoy emplea a 12 especialistas y tiene operaciones en Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay.
Biotecnología y drones: el diferencial competitivo
Uno de los pilares del modelo es el desarrollo tecnológico con base en Tucumán, donde la empresa instaló su hub de biotecnología y laboratorio de I+D+i. Allí se desarrollan las iSeeds, cápsulas hidrosolubles, biodegradables y compostables diseñadas específicamente para cada especie y ecosistema.
Estas cápsulas contienen semillas nativas activadas con microorganismos, consorcios de bacterias, hongos, fibras orgánicas y nutrientes que favorecen un desarrollo radicular más eficiente. Además, incorporan extractos botánicos con propiedades insecticidas que reducen el uso de químicos.
Según datos de la compañía, este sistema permite alcanzar tasas de efectividad hasta 25 veces superiores a la regeneración natural asistida, con validaciones en operaciones realizadas en Brasil.
Para la siembra, la startup utiliza drones que operan de manera autónoma y permiten plantar miles de árboles en una sola jornada, logrando una velocidad hasta 20 veces superior a los métodos tradicionales. Esta tecnología resulta clave en zonas de difícil acceso, donde la logística convencional presenta mayores costos y limitaciones.
El proceso se complementa con una plataforma de análisis ecosistémico que integra sistemas de información geográfica (GIS), sensores multiespectrales e imágenes satelitales. Esto permite diseñar intervenciones de precisión adaptadas a cada territorio y a las 51 especies nativas que la firma ya tiene testeadas, con monitoreo constante en terreno y validación de datos.
Modelo de negocio y expansión
Certificada como Empresa B en 2024, Re-Forest Latam estructura su modelo en tres segmentos: empresas con pasivos ambientales, propietarios de tierras que buscan valorizar activos naturales y gobiernos que deben cumplir compromisos de descarbonización.
En términos económicos, la propuesta también apunta a reducir barreras de acceso. Mientras el costo promedio de restauración en América Latina ronda los US$ 7.000 por hectárea, la startup asegura poder realizar el mismo proceso por apenas un quinto de ese valor.
El crecimiento de la compañía se respalda en números concretos. Durante el último año ejecutó 14 pilotos pagos y consolidó alianzas con organizaciones como The Nature Conservancy y la Fundación Moisés Bertoni. Además, cerró una ronda de inversión por más de US$ 1 millón liderada por el fondo iThink VC.
A nivel internacional, obtuvo reconocimientos como el primer premio en los Green Solutions Awards de Israel, los Climate Positive Awards y una distinción de la OEA a través de Americas Competitiveness Exchange. También fue seleccionada en la COP28 como una iniciativa relevante para la descarbonización global.
Proyección y mercado
De cara a los próximos años, la startup tucumana apunta a un mercado global que podría alcanzar una facturación de US$ 1.200 millones hacia 2030. Con presencia en Argentina, Brasil y Bolivia -donde la urgencia ambiental se intensificó tras los incendios que afectaron 12 millones de hectáreas en 2023-, el próximo paso es consolidar su desembarco en Paraguay, donde ya firmó un convenio de colaboración.
En paralelo, la compañía no descarta una eventual salida a bolsa o una adquisición estratégica, siempre bajo la premisa de sostener el impacto ambiental como eje central del negocio.
"La naturaleza es resiliente; si la ayudamos retirando las presiones, vuelve", concluyó Rivadeneira, sintetizando una visión en la que la tecnología potencia los procesos naturales para responder a la escala de la crisis climática.
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